Seleccionamos un fragmento de la Entrevista a Philippe Baqué, realizador del documental Le Beurre et l’argent du beurre. (ver texto completo en la fuente)
[...] Tomo la experiencia positiva de Andines, que se relata en el documental, que ha creado una red de unas cien empresas de Comercio Justo. Este comercio, aun siendo justo, es comercio, la gente vive de él. Pero constatamos que muchas ONG viven de subvenciones: Max Havelaar recibió 1.500.000 euros de subvención en 2006, y asociaciones como Artesanos del Mundo, que es una asociación enorme que ocupa todo el espacio en relación al Comercio Justo, basa su trabajo en el voluntariado. La gente que trabaja en las tiendas de artesanos no cobra un salario, son jubilados con dinero que van a hacer buenas obras los sábados por la tarde, como hacía la burguesía a finales del siglo XIX. Pero vender Comercio Justo no es hacer Comercio Justo. Hay un debate en Francia en estos momentos sobre esta noción de voluntariado, y yo creo que no se puede hacer Comercio Justo siendo benevolente. Andines lucha contra ello, sus trabajadores obtienen un sueldo justo de este comercio y no tienen vergüenza por ello. Todas las personas de la filial que intervienen en nombre de esta institución cobran un salario en función de su trabajo. Aquí no se habla de dignidad, porque la dignidad no significa nada, cobran en función de su trabajo, el tiempo empleado...
[...] Tomo la experiencia positiva de Andines, que se relata en el documental, que ha creado una red de unas cien empresas de Comercio Justo. Este comercio, aun siendo justo, es comercio, la gente vive de él. Pero constatamos que muchas ONG viven de subvenciones: Max Havelaar recibió 1.500.000 euros de subvención en 2006, y asociaciones como Artesanos del Mundo, que es una asociación enorme que ocupa todo el espacio en relación al Comercio Justo, basa su trabajo en el voluntariado. La gente que trabaja en las tiendas de artesanos no cobra un salario, son jubilados con dinero que van a hacer buenas obras los sábados por la tarde, como hacía la burguesía a finales del siglo XIX. Pero vender Comercio Justo no es hacer Comercio Justo. Hay un debate en Francia en estos momentos sobre esta noción de voluntariado, y yo creo que no se puede hacer Comercio Justo siendo benevolente. Andines lucha contra ello, sus trabajadores obtienen un sueldo justo de este comercio y no tienen vergüenza por ello. Todas las personas de la filial que intervienen en nombre de esta institución cobran un salario en función de su trabajo. Aquí no se habla de dignidad, porque la dignidad no significa nada, cobran en función de su trabajo, el tiempo empleado...
Las ONG siempre usan este concepto del cristianismo. Pero en este caso, ellos, cuando van a ver a sus jefes para pedir un aumento de sueldo, o cuando venden sus productos, no hablan de dignidad, sino de respeto a sus derechos. La idea de dignidad entra en la lógica de la caridad Norte-Sur. Siempre se saquea a los países del Sur, se les devuelven unas migajas, para que "mantengan su dignidad", se les roba pero se les dejan los calzones y los calcetines porque la moral no nos permite que estén desnudos. Así que "os damos un poco de comer porque unas tripas que hacen ruido no quedan bien, pero me tenéis que dar las gracias porque es justo".
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