sábado, 2 de julio de 2011

Manifiesto por un cambio en la Ayuda Oficial al Desarrollo

MANIFIESTO

LA NUEVA AYUDA AL DESARROLLO


1 Hace ya una generación que nos incorporamos a la corriente internacional de la Ayuda al Desarrollo; efectivamente, instituciones públicas y privadas, ONG y el conjunto de la población nos hemos ido sumando al compromiso con la solidaridad internacional, en una fase inicial de gran optimismo marcada por la creencia en un crecimiento ilimitado de los recursos, por la multiplicación de actores, y por amplias movilizaciones ciudadanas en los años 90.


2 Progresivamente se fue creando una compleja y en parte singular arquitectura de la ayuda española, materializándose en instituciones y organismos gestores, junto a un entramado legal y reglamentario que avanzaba a la par que ésta se profesionalizaba y especializaba. La huella de la cooperación española ha quedado impresa en algunas actividades destacables que forman parte de nuestra memoria solidaria.


3 Sin embargo, desde tiempo atrás, la Ayuda Oficial al Desarrollo a escala internacional ha venido siendo criticada por su incapacidad para afrontar los problemas y desafíos que dice querer resolver. Muy al contrario, en no pocas ocasiones agrava las situaciones y desequilibrios que afirma solucionar, al tiempo que se va haciendo patente cómo las grandes corrientes de la Ayuda, sus sucesivos paradigmas e instrumentos, han jugado un papel de sirvientas del capitalismo global, acoplándose para ello a la coyuntura económica y política de cada momento.


4 Así las cosas, la Ayuda al Desarrollo, lejos de construir o fortalecer estructuras básicas de gobierno y de los movimientos sociales, demasiado a menudo las ha desmantelado bajo la lógica del libre mercado, de las privatizaciones y del avance de un comercio internacional cada vez más asimétrico.


5La Ayuda Internacional es, además, una corriente ideológica transnacional que modela el pensamiento y los comportamientos de todos los actores de la burocracia internacional del desarrollo, pero también de los activistas de ONG y de la opinión pública. A la vez que la cooperación española se ha ido alineando con las grandes tendencias internacionales, se han venido marcando los giros hacia posiciones tecnocráticas y posibilistas, alejando así la Ayuda al Desarrollo, sus prácticas y resultados, de cualquier atisbo de razón crítica.


6Así, la subordinación de la Ayuda a los intereses geoestratégicos y económicos ha ido acompañada de una creciente burocratización, de mayor dependencia de los intereses internacionales de los sucesivos Gobiernos y de una notable pérdida del sentido mismo de la cooperación al desarrollo. La deseable constitución de un cuerpo técnico profesional, riguroso y motivado, se tradujo en nuevos nichos de mercado para un proceso de selección clientelar, donde el compromiso solidario se sustituye por el posibilismo complaciente, al tiempo que en la cooperación descentralizada reina la confusión y el desguace de muchos de los avances y compromisos trabajados con esfuerzo en las últimas décadas.


7 Hoy día, la crisis sistémica global ha puesto de manifiesto la debilidad de las políticas de ayuda, laminadas frente al apabullante despliegue de políticas que están desmontando la solidaridad y la autonomía personal, trasladando pobreza, precariedad y sufrimiento a lo ancho de todos los países; al tiempo que se inyectan fabulosos recursos para sanear bancos e industrias que se detraen del resto de políticas públicas y generan un endeudamiento en numerosos países que hipoteca el futuro de muchas generaciones.


8Resulta por ello paradójico el proceso de creciente banalización de la solidaridad, cada vez más lejos del análisis riguroso de los procesos económicos, ecológicos, sociales y políticos que están modificando la faz de la tierra y alimentan los gigantescos desequilibrios estructurales existentes.


9Por todo ello, el panorama de la ayuda al desarrollo en España no puede ser optimista: institucionalmente hay un progresivo desguace de muchos organismos y de herramientas con las que se levantó su arquitectura; socialmente hay un divorcio creciente con los movimientos sociales. La cooperación española carece así de trayectoria coherente, de credibilidad y consistencia.


10Con los cambios en el mundo globalizado y con los que se están gestando, no cabe esperar que la Ayuda Internacional siga el curso actual, salvo como prórroga de su imparable vaciamiento. Por ello, es el momento de repensar en profundidad el significado de la solidaridad internacional, superando los viejos paradigmas y servidumbres, dando sentido a las necesidades de justicia, de libertad y de dignidad de los pueblos.


Por todo lo cual, los abajo firmantes hacemos un llamamiento a favor de una regeneración de la solidaridad y de las políticas y prácticas de cooperación internacional, basado en una ACTITUD, un MÉTODO y una REIVINDICACIÓN. :


UNA ACTITUD

Hoy día no pueden ni deben concebirse las prácticas de ayuda al margen y de espaldas a los movimientos sociales, locales y globales; sin centrarla en la satisfacción de bienes públicos globales como el agua, la alimentación, la tierra, la energía y el entorno en la esfera material, junto a la salud, la educación, los derechos humanos y civiles, en la esfera moral. La ayuda al desarrollo no puede ni debe eludir compromisos como la eliminación del hambre, la redistribución de recursos, la justicia, la dignidad y la libertad.


UN METODO

  • Desvinculación con el viejo paradigma de la ayuda, vagos conceptos que pesan como una losa en la capacidad para crear un relato propio sobre los contenidos, esfuerzos y compromisos de aquello que convenimos en llamar solidaridad internacional, que con el paso del tiempo ha acabado por desdibujarse y perder todo significado.

  • Resistencia a la burocratización de la ayuda, a la manipulación mercantil, a su instrumentalización, a su progresiva privatización, resistencia, en fin, a la banalización de una solidaridad que ha dejado de tener un sentido preciso.

  • Corresponsabilidad - a partir del análisis, la denuncia y la formulación de propuestas de acción en cualquiera de los ámbitos de la cooperación - con los movimientos reivindicativos por la dignidad y la emancipación económica y política en el Norte y en el Sur; y solidaridad también con las generaciones futuras.

RECLAMAMOS

  • Revisión en profundidad de nuestra cooperación multilateral, y concretamente supresión de las contribuciones voluntarias del Estado al sistema del Banco Mundial.

  • Supresión de todo instrumento crediticio, en cualquier fórmula y modalidad, en la ayuda al desarrollo española, que deberá ser libre de cualquier posibilidad de generación de deuda externa para el país receptor

  • Reconversión de la actual AECID en un organismo autónomo dependiente del Congreso, con órganos de supervisión social.

  • Derogación del actual Consejo de Cooperación y su sustitución por un Consejo Social de Solidaridad donde tengan cabida, junto con las ONG, las organizaciones ciudadanas y movimientos sociales de ámbito local e internacional

  • Elaboración de una Ley de Financiación de la Ayuda – surgida de un proceso de discusión y consenso de mínimos- que fiscalice el flujo de fondos tanto públicos como privados y que defina cómo nos asociamos con nuestros recursos, a los procesos de cambio que puedan acabar con la pobreza y la exclusión.

  • Creación de un sistema de supervisión riguroso y transparente de información y acceso en tiempo real a todo lo relacionado con la ayuda al desarrollo.


PROMUEVEN: Red de Investigción y Observatorio de la Solidaridad, Paisaje Ecología y Género (ONGD) CIC-BATA (ONGD)


CONVOCANTES Y PRIMEROS FIRMANTES:

Aina Comas coordinadora de E.U. Mallorca. Antonio Granadino, técnico de cooperación al desarrollo, jubilado, Córdoba. Benjamín Forcano, editorial Nueva Utopía, Madrid. Carlos Gómez Gil, profesor de la universidad de Alicante. Ignacio Landa Peredo, indigenista cooperante, Colombia. José Ramón González Parada, consultor de cooperación, Madrid. Julio Anguita, profesor jubilado, Córdoba. Luz Romero, consejo editorial de Esbozos, Madrid. Marc Berger, consultor internacional, Francia . Pasqual Moreno Torregrosa, ingeniero agrónomo, universidad de Valencia. Ricardo Solé, consultor salud pública y cooperación al desarrollo, Sevilla. Ricardo Villarino Calvo, consejo editorial de Esbozos, Madrid. Rosa Miriam Ribeiro, consultora internacional, Francia


Con el apoyo de Pedro Casaldáliga, obispo emérito de Sâo Félix de Araguais, Brasil: "nos adherimos al movimiento por una nueva ayuda al desarrollo"


Adhesiones antes del 10 de julio. Enviar a ggp.joserra@gmail.com

Adhesión. La adhesión al manifiesto supone la autorización para incluir el nombre y los datos de referencia en las comunicaciones de la campaña. Los datos de referencia son los que el firmante considere oportunos para su ubicación social (profesión, vinculación a entidades u organismos, situación laboral….)


Nombre y apellidos


Referencia


Localidad

Pedro Casaldáliga Plá

Obispo emérito de São Félix do Araguaia, MT, Brasil

Brasil

José María Concepción Rodríguez

Cooperante solidario

El Escorial




No hay comentarios: